Recuerdos de mi tierna infancia me conducen inexorablemente a visualizar fugaces fotogramas repletos de alegría, canciones, juegos y meriendas, acompañados de la maravillosa idea de estar creciendo y madurando en un país de oportunidades, democracia y libertad...

Y resulta que debía ser en medio de mi adultez cuando me diera cuenta de que vivía engañado por mis padres, educadores y, por supuesto, por quien me ha hecho compañía incondicional todos estos años de mi vida, la televisión.

Convencido siempre de la fiabilidad y gentilidad del capitalismo, rehuyendo de la barbarie roja y de todo lo que pudieran exportar esos descerebrados.

Y ahora, en el inicio de mi vejez, me compadezco por haber nacido y crecido lejos de La Madre Patria Rusia, donde jóvenes impúberes disfrutan de una televisión de calidad y sin censura:


Y mientras la tal Argina retoza rebosante y sin sujeción en Muz-TV yo me bato en duelo contra mis recuerdos, procurando que ese generoso busto me haga olvidar la dura realidad de esos fotogramas repletos de Topo Gigio y la estrábica de Leticia Sabater.

¡No es justo!

1 comentarios:

Chema dijo...

JO-DER! :O

Que suerte estos rusos..